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viernes, 6 de enero de 2012

Tercetos encadenados

Clarito pa que me entiendan:
si te dan gato por liebre
no compres lo que te vendan.

Que no te suban la fiebre
ni los becerros de oro
ni los niños del pesebre.

Con la zurda embiste el toro,
la culpa no es del judío
ni del negro ni del moro.

El PIB no es un monte pío,
pero que sepa la banca
que lo suyo es tuyo y mío.

Porque el futuro se estanca
cuando ronca el pensamiento
y el más acá se apalanca.

Lo digo como lo siento,
la vida es más complicada
que navegar contra el viento.

Trasnocha la madrugada,
quien no se atreve no moja,
casi todo es casi nada.

La caída de la hoja
despoja de lumbre y nido
al novio de la Pantoja.

Memoria de lo perdido,
tercetos encadenados
a la noria del olvido.

lunes, 21 de junio de 2010

. . .





cuando no sea el dolor
sino la dicha
de mirarse dos rostros
dulcemente
y no haya cordilleras de cemento
sino la paz menuda de la higuera,
cuando no tengamos que inventar esquinas
donde los besos crezcan,
cuando no pague impuestos ningún sueño
ni haya séptimos pisos para amarse...
entonces,
cuando el amor tan sólo,
será todo más fácil. 

viernes, 26 de febrero de 2010

Matar las tardes



Esta no es la embajada del reproche
ni el vademécum de lo que perdí,
para que llueva, para ser de noche,
es condición sine qua non to be

Or not to be, como intuyó el bolero
calavera de un príncipe danés,
se equivoca la urgencia y el te quiero
que no vuelve la ausencia del revés.

Escribo sólo por matar las tardes,
por no ponerme a deshacer maletas,
por no arrastrarme por las estaciones,

por no andar, como el rey de los cobardes,
mustio, con un ramito de violetas,
en le sepelio de las decepciones.