domingo, 23 de mayo de 2010

Canto en la rama




Quien ama y sufre sabe ser cantor
canta en la rama su historia de amor
pájaro amante quiere anidar
pero va de flor en flor disimulando su corazón
Quien sufre y ama quiere sombra y sol
quiere cobija que abrigue a dos
cimbra como rama al viento
y al deshojarse llora en secreto su pena de amor
Todo el que sufre de amores
lleva el olvido tras su sombra como un castigo.




jueves, 20 de mayo de 2010

miércoles, 12 de mayo de 2010

Lo tenía que decir de una vez



Al final este blog no iba a tener un tono de denuncia? No empecé pidiendo perdón por lo que iba a decir? No se suponía que iba a decir cosas que a los demás le podían llegar a caer mal?
Y que quedó de todo eso? A donde fue a parar la idea?
No le vamos a quitar el crédito a los colaboradores del blog que son fantásticos y le dieron contenido a lo que no tenia mas que forma. Y espero que me sigan acompañando.
Pero el tono de denuncia, el mío, solo quedo anunciado en el enunciado.
Basta, me cansé, creo que debería proponerme ser yomisma, y dejar de ser yoana, y supongo que todavía estoy a tiempo.
Otra cosa, los comentarios… Odio tener 275 comentarios por post como si fuera el blog de ciega a citas. Así que les aviso a todos los reales y potenciales lectores que no les voy a perdonar tal bombardeo.  


4
qué me puede importar el juicio inapelable
de aquel que separa la paja del trigo y dice
esto está bien | está muy bien | por aquí pasó dios
o simplemente baja el pulgar y se acabó todo

qué me va a preocupar (lo digo sin malquerencia)
la palmadita en el hombro | muy bueno lo tuyo che
muy bueno | y ahora sigo porque dicen que en la luna
han organizado un concurso y hay diez lucas de premio

yo escribo, amor, para ganarme tu indulgencia |
el secreto perdón que trae cada noche | y con el sol
de la mañana | hacerle un corte de mangas a la muerte

MIGUEL ANGEL MORELLI 


Amo a este señor!


 

jueves, 25 de marzo de 2010

Sin título

 

Y es que no soporto ver esa  dulce carita con toda esa tristeza aquejándola, me hiere en lo más profundo de mis sentimientos.

Deseo verla sonreír en plenitud secar aquellas lágrimas para que así  de una buena vez pueda ver esos  ojitos brillar y contemplarme en su mirada, caminar por un espacio verde  con la luz del día acariciando su suave y largo pelo sintiendo la calidez de su mano unida a la mía...


sábado, 6 de marzo de 2010

Abominable criatura encantadora




No se por qué razón o sinrazón todavía le creo, todavía lo tomo en serio, todavía espero que me advierta.
Si sabemos como es: efervescencia, reacción por doquier.
Enredos, enojos, enconos, enfados.
Y siempre vuelve. Y si no vuelve, qué?
No se por qué motivo indescifrable todavía me involucro, en sus acaloradas discusiones sobre nada, en sus incontenibles protestas contra nadie.
Como si fuese a conquistar el mundo, por el solo hecho de alzar la voz.
Aflora el resentimiento a cada rato, todos en su contra lo exasperan.
Pero de pronto veo un intersticio de donde sale un hilo de luz. Es chiquito, mínimo. Una pequeña grieta que pasaría desapercibida si no fuera por lo que deja ver…
Y lo que se filtra es una luminosidad que me encandila.
Casi no me animo a mirar por miedo a perder la mirada para siempre, pero decido acercarme, la intriga me gana, y lo que veo me sorprende. O no.
Lo que respira es soledad, lo que busca  es atención, lo que reclama es amor.
Ese corazón es entrañable, afectivo, blando, pero se esconde detrás de toda esa pantomima de intemperancia y furia, porque se nota que estuvo vapuleado, que sintió el desasosiego, que necesitó y no recibió aquello que hoy sigue buscando desesperadamente.

Ahora sé el por qué.


viernes, 26 de febrero de 2010

Matar las tardes



Esta no es la embajada del reproche
ni el vademécum de lo que perdí,
para que llueva, para ser de noche,
es condición sine qua non to be

Or not to be, como intuyó el bolero
calavera de un príncipe danés,
se equivoca la urgencia y el te quiero
que no vuelve la ausencia del revés.

Escribo sólo por matar las tardes,
por no ponerme a deshacer maletas,
por no arrastrarme por las estaciones,

por no andar, como el rey de los cobardes,
mustio, con un ramito de violetas,
en le sepelio de las decepciones.


martes, 23 de febrero de 2010