cuando no sea el dolor
sino la dicha
de mirarse dos rostros
dulcemente
y no haya cordilleras de cemento
sino la paz menuda de la higuera,
cuando no tengamos que inventar esquinas
donde los besos crezcan,
cuando no pague impuestos ningún sueño
ni haya séptimos pisos para amarse...
entonces,
cuando el amor tan sólo,
será todo más fácil.
Odio charlar con las mamás en la puerta de la escuela.
Si, esa es la realidad. Tengo un nene de 8 años que va a 3º grado, y va al mismo colegio desde jardín. Así que llevo varios años de hacer puerta.
Pero no, definitivamente, no me gusta. Tengo todos los caminos estudiados, dónde dejo el auto, por dónde cruzo las calles, en dónde me detengo a esperarlo, y siempre es un saludar de lejos y con la manito, pero hoy…
Hoy deje el auto en otro lugar, porque el niño salía mas tarde y había mucho lugar libre, y camine por el lugar equivocado, y fue inevitable, me topé con la ronda de madres, en donde van cayendo y se saludan una por una con un beso, capaz sin saber ni como se llaman, ni de que chico son las madres, y ahí quedé, atrapada entre la charla impuesta y el comentario forzado.
Obviamente que no las saludé una por una, pero quedé para la mierda, como una cortada absoluta, porque las conozco, porque me conocen, y porque todas pugnan por integrarse, o no, a la rueda inevitable de la salida y/o de la entrada.
Pasa que yo nunca estoy a la hora de la entrada, porque no lo llevo al niño sino que lo lleva el padre, y bueno eso supongo que me restará puntaje…Mentira. Lo que me resta puntaje es la cara de Ortiz con que me paro en esa rueda, porque no quiero ser sociable, porque no me interesa chusmear sobre cualquier cuestión doméstica, escolar, particular, publica o privada, ni sobre todas las cuestiones, no me gusta no me gusta no me gusta.
Y encima son simpáticas conmigo, me llaman por mi nombre y me tratan agradablemente, eso me hace sentir peor, pero peor.
Seré una insocial? Seré una mina asquerosa? Seré una madre anormal? Seré una amarga?
Seré lo que seré, no se, pero una cosa me queda clarísima. Mañana, me camino por la otra vereda, y si me topo con alguna, miro para abajo…
Quien ama y sufre sabe ser cantor
canta en la rama su historia de amor
pájaro amante quiere anidar
pero va de flor en flor disimulando su corazón
Quien sufre y ama quiere sombra y sol
quiere cobija que abrigue a dos
cimbra como rama al viento
y al deshojarse llora en secreto su pena de amor
Todo el que sufre de amores
lleva el olvido tras su sombra como un castigo.
Al final este blog no iba a tener un tono de denuncia? No empecé pidiendo perdón por lo que iba a decir? No se suponía que iba a decir cosas que a los demás le podían llegar a caer mal? Y que quedó de todo eso? A donde fue a parar la idea? No le vamos a quitar el crédito a los colaboradores del blog que son fantásticos y le dieron contenido a lo que no tenia mas que forma. Y espero que me sigan acompañando. Pero el tono de denuncia, el mío, solo quedo anunciado en el enunciado. Basta, me cansé, creo que debería proponerme ser yomisma, y dejar de ser yoana, y supongo que todavía estoy a tiempo. Otra cosa, los comentarios… Odio tener 275 comentarios por post como si fuera el blog de ciega a citas. Así que les aviso a todos los reales y potenciales lectores que no les voy a perdonar tal bombardeo.
4
qué me puede importar el juicio inapelable
de aquel que separa la paja del trigo y dice
esto está bien | está muy bien | por aquí pasó dios
o simplemente baja el pulgar y se acabó todo
qué me va a preocupar (lo digo sin malquerencia)
la palmadita en el hombro | muy bueno lo tuyo che
muy bueno | y ahora sigo porque dicen que en la luna
han organizado un concurso y hay diez lucas de premio
yo escribo, amor, para ganarme tu indulgencia |
el secreto perdón que trae cada noche | y con el sol
de la mañana | hacerle un corte de mangas a la muerte
Y es que no soporto ver esa dulce carita con toda esa tristeza aquejándola, me hiere en lo más profundo de mis sentimientos.
Deseo verla sonreír en plenitud secar aquellas lágrimas para que así de una buena vez pueda ver esos ojitos brillar y contemplarme en su mirada, caminar por un espacio verde con la luz del día acariciando su suave y largo pelo sintiendo la calidez de su mano unida a la mía...
No se por qué razón o sinrazón todavía le creo, todavía lo tomo en serio, todavía espero que me advierta.
Si sabemos como es: efervescencia, reacción por doquier.
Enredos, enojos, enconos, enfados.
Y siempre vuelve. Y si no vuelve, qué?
No se por qué motivo indescifrable todavía me involucro, en sus acaloradas discusiones sobre nada, en sus incontenibles protestas contra nadie. Como si fuese a conquistar el mundo, por el solo hecho de alzar la voz. Aflora el resentimiento a cada rato, todos en su contra lo exasperan. Pero de pronto veo un intersticio de donde sale un hilo de luz. Es chiquito, mínimo. Una pequeña grieta que pasaría desapercibida si no fuera por lo que deja ver… Y lo que se filtra es una luminosidad que me encandila. Casi no me animo a mirar por miedo a perder la mirada para siempre, pero decido acercarme, la intriga me gana, y lo que veo me sorprende. O no. Lo que respira es soledad, lo que busca es atención, lo que reclama es amor. Ese corazón es entrañable, afectivo, blando, pero se esconde detrás de toda esa pantomima de intemperancia y furia, porque se nota que estuvo vapuleado, que sintió el desasosiego, que necesitó y no recibió aquello que hoy sigue buscando desesperadamente.